miércoles, 20 de enero de 2010

ASESINAN A NIÑO DISCAPACITADOS EN ACAPULCO




La Jornada Guerrero

miércoles 20 de enero de 2010

Atropellamiento de un niño discapacitado por camión urbano enardece a colonos
El conductor huyó; bloquean la avenida Ruiz Cortines; “¡no tenían que tirar balazos, hay civiles!”


HÉCTOR BRISEÑO


Padres de familia y vecinos enardecidos de la colonia La Laja, retuvieron por espacio de treinta minutos un camión urbano después de que su operador arrollara y matara un estudiante de educación especial a las 8:30 de la mañana, cuando intentaba cruzar la avenida Ruiz Cortínez para dirigirse al plantel del Centro de Atención Múltiple (CAM) número 41 de intervención temprana, a escasos 40 metros del puente peatonal Alfredo López Cisneros, a unos pasos de la farmacia La Laja.

El conductor del camión se dio a la fuga en el instante.

Comerciantes, padres de familia y habitantes del lugar se apoderaron del camión y bloquearon la circulación, hasta que poco después de las 9 de la mañana, elementos de la policía preventiva hicieron acto de presencia sin que nada pudieran hacer, ante las amenazas de los inconformes de prender fuego al camión.

Fueron efectivos de la policía ministerial quienes arrebataron por la fuerza, mediante amenazas, señas obscenas y dos balazos al aire, el vehículo a los habitantes de la Laja, quienes posteriormente, con piedras y escombro, bloquearon por casi cuatro horas ambos carriles de la vía, tercera en importancia de Acapulco.
A un costado del puesto de periódicos, frente al puesto de los pollos, yacían dos veladoras prendidas y una apagada, junto a una mancha de sangre del pequeño Fernando Parra Rodríguez.

Su maestro, Oscar Figueroa Sánchez, señaló que tenía nueve años, “atropellaron a un alumno y ya murió, fue un urbanero, el chofer se dio a la fuga, la unidad quedó aquí, entre los vecinos cooperamos y tapamos la calle, pero llegaron los policías y nos quitaron”, dijo antes de acompañar a familiares del alumno al Ministerio Público.

Pero los ánimos continuaban encendidos. Cuando los policías preventivos intentaron pedir calma, los peatones y mercaderes los encararon.

Una señora de unos 60 años les gritó de frente, “¡yo pido la justicia, hijos de su puta madre, yo soy madre de familia y no sé que voy a hacer si me atropellan otro hijo, queremos al dueño del urbano, que traigan al urbano aquí y al dueño también, pedimos el apoyo y ellos mismos nos tiran de balazos!”, pero su reproche fue más allá, “¡hay justicia para los delincuentes, hay justicia para los narcotraficantes, para eso hay justicia, porque donde quiera venden droga!”

Separados por un puesto de jugos, la señora continuó gritando a los policías del ayuntamiento, “son puros urbaneros, delincuentes, no tienen educación para manejar, matan al ser humano como un perro”.

Al final se llevó un aplauso de los ahí presentes, quienes también reconocieron a los muchachos que arrastraron las rocas para bloquear el paso en la avenida, “hasta que hacen algo bueno”, les dijeron.

Las voces de testigos se multiplicaron, a pesar de los intentos de la preventiva y enviados de Gobernación municipal, la calle fue bloqueada.

La ola de noticias, rumores y versiones dio fuerza a la protesta colectiva.
Mujeres, jóvenes, ancianas, impidieron que las piedras fueran retiradas con la amenaza de apedrear un camión si transitaba.
–El urbanero bajó y corrió escondido entre los alumnos de la ECA.
–Venían jugando a las carreritas, desde las 5 de la mañana andan jugando a las carreras pues se van a Chilpancingo a apoyar al candidato a rector.
–El camión no traía ni placas.
–El niño se bajó del camión y lo atropelló el otro camión que venía recio, se bajó por la orilla y se cruzó la calle, pero el otro urbanero que venía rebasando lo agarró.
–La gente quería quemar el camión.
–Es lo que quieren que hagan, lo que hacen en el estado de México, que la gente agarra a los delincuentes
–No lo querían quemar, querían hacer justicia
–La ambulancia tardó media hora en llegar.
–Atropellaron a alguien, tu preguntas quien fue, siempre es un urbanero.
–Los policías le iban haciendo señas con el dedo a la gente, ¡no tenían que tirar balazos, si hay civiles!

En el plantel, los profesores intentaban explicar a los compañeros de Fernando Parra, estudiantes con discapacidad intelectual o motriz, lo que había pasado. Muchos de ellos no lo comprendían.

La tesorera de la escuela, María Emilia López de Llergo, explicó que debido a la remodelación del plantel no es posible reanudar las clases, pero que habían citado a alumnos y sus padres para programar el inicio de cursos.

Debido a que el padre de Fernando tenía que presentarse a laborar, después de meses de no tener trabajo, mandó por vez primera al niño a la escuela, donde cursaba su primer semestre de clases, “sacar adelante a un hijo con discapacidad provoca lagrimas de sangre, no es posible que además tengan que enfrentar esta situación, no vamos a quitarnos hasta que se proponga una solución”.

Después de que una comisión de maestros del CAM 41 se entrevistó con el secretario de seguridad pública del municipio, Serafín Valdes Martínez, en sus instalaciones, diez minutos antes de la una de la tarde, la circulación se reactivó.
El director de Gobernación municipal, Miguel Angel Hernández Albarrán, informó que al ayuntamiento integrará una averiguación previa y que el camión ya se encuentra retenido.

Al mismo tiempo circuló otra noticia, la de una señora atropellada en la calle Feliciano Radilla, por un camión urbano.





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